“COMÚN”, ensayo sobre la revolución en el S. XXI

Si bien aquí en España la alternativa de confluencia ciudadana, AHORA EN COMÚN (llamada finalmente UNIDAD POPULAR), que nacía de la voluntad de hacer valer y “poner en común” la ilusión y la inteligencia, no ha contado con el  tiempo suficiente de articularse más allá de las filas de IU (se perpetúa la lucha de castas) antes de las inminentes elecciones generales, en todo el mundo, diferentes movimientos se oponen a la apropiación por parte de una pequeña oligarquía de los recursos naturales, los espacios y los servicios públicos, la cultura y los conocimientos, las redes y los medios de comunicación. Estas luchas proponen una misma exigencia, se basan en un mismo principio: lo común.

En su libro “COMÚN”, el sociólogo C. Laval y el filósofo P. Dardot dan las claves de por qué este principio se impone hoy en día como el concepto central de la más sugerente alternativa política para el siglo XXI.

Una alternativa que anuda la indispensable lucha anticapitalista con la ecología política mediante la reivindicación de los “comunes” contra las recurrentes formas de apropiación privada y estatal; vincula las luchas prácticas, el activismo con las investigaciones sobre el gobierno colectivo de los recursos naturales o de la información; configura formas democráticas nuevas (la democracia nunca existido) que aspiran a tomar el relevo, mediante una más activa participación ciudadana, de la representación política, tan propensa a la estafa y la corrupción, y del monopolio de los partidos, que tan difícil hacen –en esencia es imposible- alcanzar un frente de lo COMÚN.

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Nadie duda de que este camino en busca del autogobierno resulta difícil y camina a tientas. Es terreno ignoto y siempre desbrozando adversidad. Pero la originalidad histórica de estas movilizaciones  consiste en la exigencia práctica de no separar el ideal democrático (democracia real ya) con nuevas formas institucionales que lo hagan posible, siempre validado desde el concepto de lo COMÚN. Es un momento en que, todavía, todo está abierto a quien tenga la decisión de lanzarse a la tarea de colaborar.

Impulsar lo COMÚN como principio efectivo de transformación de nuestras instituciones supone practicar, sin duda, un ejercicio de IMAGINACIÓN política. Pero es lo que hace falta. En este sentido, los autores ponen su obra al servicio del imaginario común y nos ofrecen una serie de proposiciones, tanto teóricas como prácticas, que invitan a la reflexión y, sobre todo, a la puesta en común de las energías e inteligencias, pues no constituyen un conjunto cerrado (nunca lo sería para ser acertado). Propuestas para llevar el principio de lo COMÚN, al plano político y hacerlo realidad. Así nos sugieren:

  • Construir una política de lo común
  • Oponer el derecho de uso al de propiedad
  • Lo común como principio emancipador del trabajo
  • Impulsar la empresa común
  • La asociación en la economía, preámbulo de la sociedad “en común”
  • Lo común, fundador de la democracia social
  • Los servicios públicos deben convertirse en instituciones de lo común
  • Configurar los “comunes” mundiales
  • Crear la federación de los “comunes”

Los autores nos ofrecen en su libro una razón política alternativa a la razón neoliberal, una razón capaz de superarla en este siglo XXI. Y esta razón la encontraron en los diferentes movimientos de contestación a la apropiación privada y estatal de los recursos, los espacios, los servicios (muy en especial en el 15M): LO COMÚN.

Conviene que pongamos por nuestra parte un esfuerzo “en común” para que tal alternativa se haga realidad.

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